Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

3. T. O. 2022 Lc 4.14-21

Lo que está en el origen de la vida cristiana y lo que la sostiene es una experiencia religiosa, que parte de un encuentro, o mejor, de un ser encontrado, con Jesús. Una experiencia de gozo y de paz que conllevaba una atención a la historia y una responsabilidad en ella, sin olvidar que esa experiencia religiosa pasa por Jesús crucificado y resucitado. No podemos olvidar que en el origen hubo una experiencia extraordinaria en torno a Jesús, a su persona, su vida y a los acontecimientos pascuales. Sin esta experiencia intensa y emocional, personal y colectiva, no surge un movimiento que pervivió tras la muerte de Jesús, y no sólo eso, sino que lo hizo con gran fuerza expansiva.

Se habla siempre de religiones verdaderas y de religiones falsas, pero no se levanta la liebre en lo referente a personas religiosas verdaderas y personas religiosas falsas.

En lo que se refiere a pasar el Rubicón, estas últimas gentes no se mojan ni la punta del pie: son religiosamente egorrelativas porque solamente buscan la salvación de su ego a costa de todo y de todos, incluso a costa de Dios, a quien no tienen el menor respeto (respeto: mirada benevolente, querer bien), y no hablemos ya “temor de Dios”, que no es miedo a Dios. Sin un corazón contrito, cuando se confiesan de Pascuas a Ramos, si es que lo hacen, intentan mentir a Dios porque ya no saben hacer otra cosa y su inercia les impide frenar. Van con todo contra todo lo que no va con ellos. En semejantes ámbitos, muy variados y complejos en cada caso, los comportamientos no parecen mostrar amor a Dios, de quien se acuerdan solamente cuando se hallan en apuros, e incluso cuando simplemente desean que Dios les ayude a alcanzar sus caprichos, pero una vez alcanzado el objetivo, sin novedad en el alcázar.

2. T. O. Jn 2.1-11

La Iglesia brota y culmina como boda. Noviazgo de Dios entre los hombres. Parece que tenemos mucha agua -en una boda- y poco vino.

Jesús empezó actuando en una boda, una fiesta de amor, de entrega, de unión de quienes se quieren y quieren unir sus vidas para siempre. El Evangelio de hoy pone de manifiesto la novedad radical del Evangelio, que reemplaza al judaísmo y sus viejas instituciones. Se da el paso del agua de las abluciones necesarias para purificarse, y así considerarse grato a los ojos de Dios, al paso del buen vino del banquete mesiánico.

Bautismo 2022

El bautismo de Jesús marca un antes y un después en su vida. Este cambio decisivo en su vida es lo que el cielo aprobó, con el descenso del Espíritu y la voz que decía: “Este es mi Hijo”. Jesús escucha en su interior: “Tú eres mío. Eres mi Hijo, tu ser está brotando de mí. Soy tu padre, te quiero entrañablemente, me llena de gozo que seas mi hijo, me siento feliz”. Desde entonces, Jesús sólo lo invocará con este nombre: Abba, Padre (experiencia repetida después en tantos seguidores, como en Francisco de Asís).

La palabra que proclamamos hoy es de plena actualidad, se cumple hoy. Todo esto sigue sucediendo hoy.

Primero porque esta leyenda, parábola, relato… como lo queramos llamar, lo que muestra es, en primer lugar, que Jesús no es patrimonio de la comunidad cristiana, de la Iglesia; segundo, que su mensaje teológico, con su claro contenido, descubre: la crueldad del poder político cuando es absoluto y se siente amenazado; la colaboración entre el poder religioso y el poder dominante; el ensañamiento de los poderosos con los débiles; la fuerza de los débiles, su capacidad de aguante y resistencia, como Jesús y sus padres, para soportar más y mejor que Herodes; que el poder es cínico y engaña cuando le interesa, como Herodes, que engañó a los Magos; y cómo unos extranjeros fueron más generosos con Jesús que los poderes religiosos y políticos de su pueblo. Esto se cumple hoy, es de plena actualidad.

Santa María, madre de Dios

María es una mujer judía, inserta en las tradiciones de su pueblo Israel, pueblo judío. A esta mujer le toca reflexionar sobre la credibilidad del mensaje recibido -“conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón-” y acepta, comprende, que Dios se está manifestando de un modo nuevo y sorprendente en todos estos acontecimientos. Lo significativo es que presta atención a unos pastores, gentes sin clase, ni buena estima (Lc 2,16).

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