Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Existen otros sistemas de protección que no son los míos, por ejemplo los botellones, los poliamores, la droga/adicción, con que muchos desarrollan calentitos su gregariedad y vitorean sus amarguras. Desgraciadamente son muchos y me duelen mucho.

Mientras las crisis sanitarias sumergen al mundo en mil angustias, yo sin embargo me siento protegido, aunque el mundo vaya a la deriva o así le parezca a las masas. Vaya esto dicho modestamente. Existen muchos sistemas de protección, el mío nace del idioma griego, de los arcanos míticos, de la filosofía kantiana, de la música clásica, de la enseñanza de Jesús, de mi afición a la lectoescritura, de mi anhelo de esencialidad y de eternidad trascendente. Si esto es ser elitista, a mí me sirve para vivir con esperanza y alegría el desarrollo personal.

Queridos amigos:

Os escribo para comunicaros que tengo a vuestra disposición dos nuevos libros que hemos publicado en la Comunidad Asís, escritos por Carlos Díaz. Creo que nos serán de gran provecho personal y comunitario, familiar y en el campo educativo en general.

Los ofrecemos como servicio que la Comunidad Asís os ofrece, sin ningún ánimo de lucro. No somos ninguna editorial, y excepto uno -“La necesidad de hacerse pobre en la vocación laical”- no están en venta en ninguna librería. Sólo recibimos donaciones para poder sufragar los gastos de publicación y envío. Sé que acogeréis esta oferta como las anteriores. Se han agotado los editados anteriormente excepto “Acompañando y discerniendo”.

Basta que nos enviéis vuestra dirección (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) y lo recibiréis en vuestras casas.

Un saludo cordial.
Francisco

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La economía del crecimiento infinito es un estanque lleno de pirañas, como muchos saben. La pregunta es: ¿podrán las pirañas aprender algún día a dejar de ser pirañas?, ¿quién las desempirañará?

A juzgar por la afición que tienen las susodichas pirañas a vivir como tales, no parece tan fácil. Ahí andan nadando a toda leche las pirañas rompiéndose la crisma para devorar lo que puedan hasta que llegue el día en que se devoren entre sí, o en que se queden sin suficiente oxígeno en el agua. La antigua lucha de clases se ha convertido en lucha de pirañas de primera clase. Todas las pirañas matan por llegar a la meta lo antes posible y todas llegarán lo más pronto posible, en efecto, pero no a la meta, sino a ninguna parte. La meta mata. Algo parecido al nadador plusmarquista que en pleno ejercicio de su tracción olvida el sentido de lo que está haciendo y sigue nadando con furor y furia a ver si llega a alguna parte. Pero también él a pesar del vigor de sus brazadas, llegará algún día a ninguna parte.

Una de cada seis personas malvive porque el hambre es su maltratada vida, hambrea, hasta que el hambre la mata. Porque el hambre mata. La mayoría, tantas, buscan, desesperadas, seguridad y bienestar. Cuando no se ha experimentado la dignidad y la compasión, la facilidad del dinero, la ideología justificadora a la medida de la propia dimisión, se convierte en la principal tarea intelectual. Y, claro, en el sunami del abajamiento, qué fácil es bajar también. Pero, ¡ay!, no todo baja cuando tantos se abajan, el totalitario se alza como un volcán inmenso llevándose por delante, con su ardiente lava, a todo tonto de lava.

4. Adv 2021 Lc 1,39-45

Ser persona esperanzada resulta imposible sin la relación personal. Buscamos la esperanza del “todos para mí y yo para todos”: comunidad

El encuentro de dos mujeres, signo de esperanza para la humanidad: la esperanza siempre es relacional. El signo de Dios que se anuncia es que hay futuro y que hay esperanza, y Dios se sirve del anuncio de que va a nacer un niño.

María e Isabel nos muestran que, en ambos casos, esperar no consiste en permanecer sentado sobre una nube: “La esperanza (spes) es ex pes, a partir del pie, con los pies en la tierra” (C. Díaz). María se puso en camino, e Isabel recibe a María con la atención que necesita, y las dos experimentan la alegría de contagiar y dar vida.

En los campos de concentración nazis los presos estaban triangulados. En efecto, los políticos llevaban un triángulo rojo con una letra en el interior que especificaba la nacionalidad (excepto la de los alemanes). Los políticos judíos llevaban un triángulo rojo (con el vértice hacia arriba) con otro amarillo (con el vértice hacia abajo) superpuesto. Los judíos llevaban una estrella amarilla (formada por dos triángulos). Los Bibelforscher (estudiantes de la Biblia), un triángulo de color púrpura con un triángulo amarillo superpuesto. Los presos comunes llevaban un triángulo verde, los asociales un triángulo negro. Los profanadores de la raza llevaban un triángulo negro sobre un triángulo amarillo, los homosexuales uno de color rosa, los gitanos un triángulo pardo, y los apátridas y emigrados (republicanos españoles entre ellos) un triángulo azul. Los SAW (Sonderaktion Wehrmacht, depurados del ejército alemán) tenían un triángulo rojo con el vértice hacia arriba.

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