Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

«Eres el auténtico polígrafo, escribes de todo y a todas horas. Admirable. Como sabes, la palabra polígrafo la introdujo Menéndez y Pelayo en la Real Academia. En seguida se le asignó a él mismo. Yo, a veces, me creo un pequeño polígrafo, por lo menos en lo mío, pero me doy cuenta de que no paso de bolígrafo», me dice Amando de Miguel. No sé, pero que él me lea es un buen aliciente para que yo escriba. Lo cierto es que conozco a bastantes escritores menores, que somos la inmensa mayoría, y que a falta de otra cosa recurrimos a la autoedición. Allí es el llanto amargo porque apenas dejamos márgenes por culpa del ansia de embutirlo todo, el encuadernado es grumoso cuando no exfoliable a la primera, el tintado sube y baja, las tapas de las portadas más finas que una loncha de jamonero.

Los homínidos con 780.000 años de antigüedad corresponden a una nueva especie del género homo, que podría representar el último ancestro común de los Neandertales y del homo sapiens sapiens, del cual descendemos los humanos actuales. El de Atapuerca (Burgos) es el homo antecessor cuyos dientes, mandíbulas y cráneos revelan una combinación inédita de rasgos primitivos y modernos. Del homo ergaster surgido hace dos millones de años en el sur de África, y que emigró a Europa hace uno, emergió en la larga marcha de la hominización este nuevo antecesor, antecedido él mismo por otros más tempraneros. Aseguran los paleontólogos que las especies evolucionan, aunque sea lentamente, y contemplado el comportamiento de la más metamorfoseada de todas ellas, la humana, por mucho que haya mutado su capacidad cerebral y por muy sofisticados que sean los frutos de su alta tecnología, su conducta a gran escala se asemeja todavía demasiado a las de aquellos dinosaurios (lagartos terribles): los rinocéfalos (‘cabezas hocicudas’), los arcosaurios (‘reptiles dominantes’), y dentro de ellos el de los dinosaurios (‘reptiles terribles’), los coelusaurios (‘lagartos huecos’), los tiranosaurios (‘lagartos amos’), carnosaurios (‘lagartos carnívoros’), brontosaurios (‘lagartos del trueno’) y los estegosaurios (‘lagartos con tejado’). Pues bien, el orgulloso sapiens-sapiens del año 2.000 d.C. dista mucho de haber llegado aún a donde iba, y en él se observan comportamientos reptilianos. ¿Eres tú un reptil?

A mí el dedo índice me sirve, dada mi inhabilidad para todo lo manual, sólo para indicar, hoy ya más que para vindicar y reivindicar, de donde deduzco que está para causas menores. No sé si será por la propia edad o por la edad de los demás, ya que uno tiene siempre al mismo tiempo que la propia la ajena, pero, sea por los motivos que fueren, los demás tienen a estas alturas tantas necrosis, que no olvido aquello que me dijo el profesor Aranguren, quien con una breve frase sugería habitualmente mucho: «Cuando comienzan las artrosis terminan las ganas de luchar». Y, siendo así que a los veintiún años la rótula comienza a calcificarse, entonces quedan ochenta años para anquilosarse y no mover las posaderas, una vez resecas también las meninges por aquello de la unidad psicosomática: mente adolescente en cuerpo senil.

Ya lo tengo: para verdaderos liberales, los socialdemócratas; para verdaderos socialdemócratas, los socialistas; para verdaderos socialistas, los comunistas; para verdaderos comunistas, los anarquistas; para verdaderos anarquistas, los liberales. El mismo rosario circular y vuelta a empezar, ahora de forma descendente: algunos socialistas pueden ser socialdemócratas; algunos socialdemócratas pueden ser liberales; algunos liberales derechistas pueden ser centristas; algunos centristas pueden ser derechistas; algunos derechistas pueden ser socialistas, y dale que te pego: al final todo queda bien socarrado en el mismo tostadero. La verdad es que, visto lo visto, me maravilla la capacidad de eso que llaman pueblo para ver diferencias y acudir a las urnas como corderitos al matadero y con la misma partitura de siempre, pero sigue valiendo aquello de Rousseau: «Los nómadas del desierto utilizan cien palabras diferentes para designar el mismo camello». A falta de gramática, a votar.

Aunque no dando el parte de victoria de Franco desde Burgos, aquí estamos a uno de septiembre de 2020, con salida para Madrid el día 2. Nuestra casa en Madrid colinda con los Carabancheles y con Usera, lo cual significa que ‘limítrofamos’ con el máximo peligro de muerte. Después de dos meses no sé si podré como antes pasear por la orilla del Manzanares, ni si se habrá terminado la demolición del club de Gil&Gil, ni cómo irá la construcción del nuevo edificio situado frente a casa, donde hasta ahora tenía su sede Prosegur. Tampoco estoy completamente seguro de que yo mismo regresaré igual que era: era Heráclito.

Lamentablemente, por cuestiones de tiempo u otros motivos, pocas veces he tenido el gusto de parar las demás actividades para sumergirme en la lectura del género policiaco, que no es el de la literatura negra (con perdón), así que el tiempo que me he regalado al efecto al final de verano me está sabiendo a gloria. Bendito Burgos y benditos los anaqueles donde aún se ocultan perezosamente libros que no había leído.

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