Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

1 Adv. 2021 C Lc 21,25-28.34-36

Dios siempre busca dar esperanza, nunca atemorizar. Las imágenes terribles y severas que se nos presentan en el evangelio de Lucas, tratan de llamarnos la atención. La descripción de los sucesos cósmicos no finaliza con la destrucción total del mundo, sino con la llegada del Hijo del Hombre. Ese día no será el caos, será el día de la liberación.

¡Que la vida pasa, sin tomar casi conciencia!, hay que estar de pie, rápido para salir de la mediocridad y distinguir lo esencial de lo accidental. Es una llamada a salir de la atonía, aburrimiento y desesperanza.

En épocas pretéritas, comenzaba yo mis modestas conferencias con un Señoras y señores. Sobre todo en Alemania me encantaba echarle un poco de solemnidad al asunto: Meine sehr verehrten Damen und Herren, mis muy veneradas señoras y señores. Incluso en países latinoamericanos suelo empezar ocasionalmente mis pláticas con un Queridas damas y caballeros. Ahora bien, a la vista del cambio de paradigma en nuestros días, estoy inaugurando mis discursos con un Ni señoras ni señores, sino todo lo contrario, con la esperanza de que dos negaciones den como resultado una afirmación, con lo cual salvo al mismo mi cerviz de la voraz guillotina de género, según la cual ya no se sabe qué sea dicho género, si se pudiese no se podría conocer, y si se conociera sería incomunicable: fuera el sexo para mejor sexo.

Jesucristo, Rey del Universo

Jesús no afirma su realeza ante Pilato, sino que afirma el auténtico sentido de su realeza: dar testimonio de la verdad.

Testigos de la verdad

Seguir al Rey es seguimiento hacia la cruz, y en ese camino Jesús nos dice que tenemos que ser testigos de la verdad.

Hay una mediación que brota de la lucidez de la fe, es la propuesta de una vida, de una pretensión cristiana. Propuesta que debe ser razonable y humilde. No tenemos respuestas para todo. Creemos los cristianos que debemos dar razón de nuestra fe, y lo hacemos con profunda humildad y perplejidad, porque la verdad no se posee, a la Verdad se la sirve. Es una propuesta veraz, porque el cristianismo se traduce en vida, que es donde se verifica. No somos una élite de perfectos, sino la de los pobres y pequeños que van avanzando con tropiezos, tratando de encarnar la fe, y así nos libramos de ideologías y espiritualismos.

Hasta ahora, pobres de nosotros, creíamos que el ingente, abnegado y culto trabajo de ayuda y de educación en favor de los más desfavorecidos por parte del Padre Manjón y sus Escuelas del Ave María, había tenido por objeto sacar de las cuevas a los niños gitanos del Sacro Monte de Granada y proporcionarles una educación capaz de convertirles en ciudadanos libres e iguales. Pensábamos que la extracción social de los alumnos que frecuentaban las Escuelas del Ave María, fundadas por el canónigo sacromontiano, luchaba contra la paupérrima condición de aquellos niños que habitaban en cuevas carentes de alimentación sana, a los que tenía que proporcionar comida en el colegio y educar intelectualmente dada su procedencia de familias sin educación, inmersos en un ambiente depauperadísimo.

Del No al Si le pasa lo mismo que del dicho al hecho, del que se suele decir que hay un buen trecho. Y en este caso, un trecho in-finito, in-sondable, in-comprensible, in-abarcable, in…, llamado Libertad.

Este “espacio” no se corresponde con el de la realidad, no puede pertenecer a ella; decía N. Berdiaev que: “La Libertad pertenece al ámbito de lo increado”. Ella es la medida de la realidad, es más, es creadora de toda realidad, de toda vida. Su espacio es el del misterio creador. Cuando el hombre la pronuncia conscientemente de lo que significa y quiere acercarse a ella se le abre súbitamente un abismo y siente un vértigo existencial, siente que su vida pende del hilo de su libertad, solo en situaciones existencialmente límites es capaz de apreciar la profundidad de dicha palabra.

I. Lo propio del ser humano es ir (diástole) y volver (sístole). La vida es cinética, irremediablemente móvil, y lo que no late está muerto. Toda existencia es intencional, es decir, va hacia y viene de. La vida es adventicia. Sólo las personas advienen-hacia; cualquier fe de toro sentado es arrogante, hay que buscarla humildemente, ir a ella si queremos que ella venga a nosotros. Todas las cosas llegan aleatoriamente porque carecen de finalidad. Cuando las cosas llegan, o es por casualidad, o movidas por alguna persona. Lo “algo” no adviene, sólo el “alguien”. A la persona enquistada no le resultará fácil ningún adviento; adviento es acontecimiento novatorio, abierto a la novedad. Por su carencia de ósmosis (endósmosis/exósmosis) morirá ahogado como el rey Midas en el oro de su propia coraza (coraza es todo aquello que carece de corazón). Hay que estar abiertos, aventura es adventura, oh dichosa aventura en una noche escura con ansias en amores inflamada.

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